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lunes, 3 de marzo de 2014

Semana cargada de actividades en el MuVIM para despedir a Ídolos POP

En la recta final de la exposición que se exhibe en el MuVIM, hemos dispuesto diferentes iniciativas vinculadas a la exposición: mesas redondas, visitas guiadas… Todas gratuitas y de acceso libre. ¡Os esperamos a todos!  







#RutaDelBakalao

#IdolosPOP

Ídolos POP se prorroga hasta el próximo 9 de marzo

Atención! La Exposición Ídolos Pop - Cultura Diputación de Valencia se prorroga hasta el próximo domingo 9 de marzo!

Todavía tienes una semana para poder disfrutar de tus artistas favoritos! Te esperamos! :)






#IdolosPOP #RutadelBakalao

martes, 18 de febrero de 2014

Tú eliges la próxima foto de perfil de Facebook de Idolos POP

Participa en nuestra votación y elige la próxima foto de perfil de Facebook de Idolos POP.

Pincha aquí para acceder a la votación. El plazo termina el próximo sábado 22 de febrero.

#IdolosPOP #RutadelBakalao

lunes, 3 de febrero de 2014

Chimo Bayo, el nacimiento de un icono musical

Joaquín "Chimo" Bayo nació en Valencia en 1961, aunque gran parte de su infancia transcurrió en Teruel, en Rubielos de Mora. Dedicó su adolescencia a su gran pasión, el motocross, compitiendo como profesional en categorías inferiores hasta que un aparatoso accidente truncó su prometedora carrera.

De vuelta en Valencia, se vio imbuido de aquella nueva sensibilidad que se había apoderado de la capital e inició la trayectoria que había de consolidarlo como uno de los principales referentes de la música mákina.

Su labor como DJ le hizo circular por algunas de las salas que surgieron a la sombra de la tríada Barraca-Chocolate-Spook, alcanzando cierta notoriedad ya durante su etapa al frente de Arsenal, ubicada en la localidad de Oliva.

Fue en esta época, en torno a 1987, cuando Chimo Bayo tomó la decisión que le acabó por granjear un lugar preferente en el Olimpo de la Ruta: fundó la discográfica Raya Records, se convirtió en compositor y productor, y editó Ráyate, una recopilación de remezclas de música electrónica que imitaba las sesiones que él mismo llevaba a cabo en Arsenal.

El éxito fue inmediato: vendió 20.000 copias de aquel disco, posibilitó a los makineros disponer de material para reproducir en sus coches y abrió los ojos de los promotores del resto de salas y de los propios DJ, que empezaron a ver negocio en editar casetes con mixes de las sesiones que programaban o ejecutaban.

A aquella primera grabación la siguió una segunda, Ráyate 2, que alcanzó aún mayor repercusión y que colocó a Chimo Bayo y también a El Templo, la sala cullerense en la que pinchaba entonces en la primera línea del panorama musical. Comenzó a reclamarse su presencia en salas de toda España, se sucedieron los bolos en los que Bayo siguió haciendo gala del estilo que le caracterizaba, asimilado habitualmente al de Front 242 por abarcar desde el electropunk al EBM, con fugaces estallidos de hardcore industrial, y el DJ decidió concentrar sus energías en la creación de temas propios.

Atraído por el éxito en diferentes locales de algunas de las composiciones de Germán Bou –músico de amplia formación y copropietario, con Rafael García, de Rager Estudios–, Chimo Bayo entró en contacto con él y, juntos, comenzaron a dar forma a la canción que acabaría por convertirse en el himno de toda aquella generación: Así me gusta a mí.


El impacto de aquella fusión de talentos sigue sin tener parangón. Con su base rítmica contundente y arrolladora, sus insólitas onomatopeyas y scats (esos ju-jás y chiquitán-chiquiti-tán-tán-tán, que fueron repetidos e imitados hasta la saciedad), la espectacular puesta en escena de Bayo con su sempiterna gorra de CCCP, su coraza galáctica y sus gafas con luces acopladas a la montura y aquella evocadora línea de texto que contenía su escueta letra: Ésta sí, ésta no, ésta me gusta me lo como yo; obra del propio Bayo y de Charo Campillos, Así me gusta a mí pasó a ser el grito de guerra de los asiduos a la Ruta del Bakalao.




Fuente: Catálogo Exposición Ídolos Pop

miércoles, 29 de enero de 2014

La cultura del videoclip, una nueva forma de promoción musical

Durante años los términos new wave, punk y post-punk significaron lo mismo para los compradores, pero una serie de causas aceleraron la denominación new wave. La primera, económica: las discográficas, en pleno derrumbe comercial, comprendieron que la producción de álbumes de la new wave era mucho más barata que la de los dinosaurios del rock. La segunda, el auge de los videoclips, y, la tercera, la aparición de la MTV en 1981, especializada en promocionar los videoclips de los grupos ingleses y norteamericanos de la nueva ola. El primer vídeo programado por MTV fue Video Killed the Radio Star del grupo The Buggles.

Más que las actuaciones en directo y las revistas de fans, los videoclips fueron el arma promocional más potente para lanzar en teles y discotecas a los grupos de la nueva ola. En los años 60, los Beatles experimentaron con los clips musicales con Rain y Penny Lane, incluso el telefilme Magical Mistery Tour (1967) puede considerarse una serie de vídeos musicales mal engarzados en una trama inexistente. Pero fue la retrasmisión mundial, vía satélite, de su canción All You Need is Love en el programa Our World, vista por 400 millones de personas, el mejor precedente promocional de una canción por televisión.

Los primitivos antecesores de los videoclips fueron los scopitones franceses, realizados a finales de los años 50. Se retroproyectaban en una pantalla, tipo televisor, con un proyector de 16 mm que iba montado encima del jukebox. El primer tema realizado para un scopitone fue Le poinçonneur des Lilas, de Serge Gainbourg, en 1958. Puede verse un aparato de este tipo en la película de Johnny Hallyday Dossier 1413 (1961), cantando Laisse les filles, clip realizado en color para los scopitones. Se rodaron centenares de clips para scopitones, exclusivamente en el ámbito francés.

Los primeros videoclips, Ring, Ring y Waterloo, fueron grabados por el grupo Abba en 1974, pero no tuvieron repercusión hasta que Queen lanzó su famoso Bohemian Rhapsody en 1975, clip dirigido por Bruce Govers.

Con la MTV ya en funcionamiento, el vídeo que disparó la moda y convirtió el clip en vídeo-arte fue Thriller, de Michael Jackson, dirigido por John Landis en 1983. A partir de ese momento, todos los grupos trataron de competir con vídeos cada vez más sofisticados para promocionar sus canciones de éxito, utilizando cualquiera de las técnicas publicitarias, artísticas, de animación, stop motion y cinematográficas a su alcance.

Así lo hace con el cómic y el dibujo animado Steven Barron para Take on me (1986), de los suecos A-ha, entremezclando dibujo con imagen real. La utilización de la plastilina en los revivals de My Baby Just Cares for me (1987), de Nina Simone, animado por Peter Lord, y Reet Petite (1986), de Jackie Wilson, dirigido por Giblets, lo mismo que la técnica de stop motion para Sledgehammer (1986), de Peter Gabriel, realizado por Stephen R. Johnson, revolucionaron la estética del vídeo. En el campo del vídeo-arte, Andy Warhol supervisa y aparece en Hello Again de The Cars.




Fuente: Catálogo Exposición Ídolos Pop

jueves, 23 de enero de 2014

Ruta del Bakalao. Sesiones enlatadas e himnos generacionales

Contraseña Records
Una de las consecuencias inmediatas de la mencionada «cultura del parking» fue el deseo, por parte de los jóvenes que preferían el bullicio de los aparcamientos a la catarsis previo pago de las discotecas, de hacerse con copias de la misma música que los disc-jockeys pinchaban en los locales: aunque los atronadores graves de aquellos ritmos machacones eran perfectamente audibles desde el exterior, no alcanzaban el volumen suficiente para convertir los parkings en una especie de sala B discotequera del botellón.

En los años de explosión masiva de la Ruta –el período que va de 1986 a 1991–, ése era un sueño imposible: casi todos aquellos discos eran de importación, caros e, incluso, inaccesibles para la mayoría, y había muy pocas tiendas en los que pudiesen ser adquiridos.

Las únicas discográficas dedicadas a esta música, Blanco y Negro y Max Music, radicadas ambas en Barcelona, se centraban en la vertiente más comercial de la música de baile y sus referencias no terminaban de colmar las expectativas de los makineros.

De hecho, hasta que se fundó Contraseña Records en 1991, no existió una discográfica cien por cien local, que canalizase lo que acabó por conocerse como «el sonido de Valencia». La solución, así pues, debía provenir del mismísimo corazón de la movida.

Fuente: Catálogo Exposición Ídolos Pop




lunes, 20 de enero de 2014

Repaso por el rock en español

Numerosos fueron los grupos españoles que a finales de los años cincuenta trataban de asimilar el rock and roll y adaptarlo al español. El mayor problema, además del idiomático, era sin duda conseguir el instrumental adecuado. Los primeros conjuntos que actuaron en público se decidieron por aplicar una pastilla Kustom a su guitarra española y agenciarse un modesto amplificador de fabricación casera.

El Dúo Dinámico
La mayoría eran estudiantes amateurs sin relación con los músicos de las tradicionales orquestinas de baile. En este desolador panorama tecnológico y económico hay que contextualizar el primitivo rock and roll de los grupos españoles que comenzaban a actuar en colegios mayores y concursos de radio. Sólo algunos de ellos lograron grabar su primer epé, y una minoría llegó a profesionalizarse.
 
Históricamente, fue el Dúo Dinámico quien grabó en 1959 cuatro canciones con estilo de rock y pop. Seguidos de Los Estudiantes, Los Milos, Los Pantalones Azules, los hispano-holandeses Kroner´s Dúo y Los Pekenikes, que lo hicieron a partir de 1960. De sus componentes fueron surgiendo los músicos que conformarían los futuros grupos y solistas de música moderna que a mediados de la década consolidarían el fenómeno de la música pop en español.

Uno de los componentes de Los Estudiantes era el batería y compositor Fernando Arbex, posteriormente líder de Los Brincos. Los Pekenikes fueron el principal conjunto instrumental español, aunque por entonces se presentaban como un grupo tradicional, con Antonio Morales, Junior, como cantante. Al abandonar éste Los Pekenikes para emprender su carrera en solitario, le sustituyó Juan Pardo. Ambos, junto a Fernando Arbex, formarían posteriormente Los Brincos y, al separarse del grupo, el dúo Juan y Junior.

Los Pekenikes
Compitiendo con Los Pekenikes, Los Relámpagos y Los Sonors, dos relevantes grupos instrumentales que emergieron en Madrid a comienzos de los años sesenta, establecieron las bases para la renovación musical del pop español. Como grupo instrumental, Los Relámpagos grabaron multitud de discos en los que actualizaban las composiciones folclóricas con un estilo próximo al de los Shadows. Entre sus componentes se encontraban dos de los compositores más prolíficos del pop español: Pablo Herrero y José Luis Armenteros, responsables de éxitos de Nino Bravo, Rocío Jurado y Fórmula V.


Los Sonor grabaron su primer epé en 1961, y por esta formación pionera pasaron dos de los componentes de los futuros Bravos: Tony Martínez y Manolo Fernández y los cantautores Luis Eduardo Aute y Manolo Díaz.

Fuente: Catálogo Exposición Ídolos POP

martes, 14 de enero de 2014

Cuando el twist llegó a España para quedarse

Las discotecas se pusieron de moda a lo largo de los años 60 en multitud de países, incluido España, donde fueron introducidas por los pieds-noirs argelinos que se asentaron en Alicante en 1962, huyendo de las matanzas de la guerra de Argel. Estos exiliados fueron quienes sembraron de discotecas la costa mediterránea, a imitación de los parisienses Whiskey à go-go.

Una de las primeras, la montaron en Valencia, en la calle Navarro Reverter, donde cada cliente tenía en una taquilla su botella de whisky, pero este tipo de exclusividad esnob dio paso a un estilo más abierto, aunque siguió siendo un sitio caro y repleto de pijos. Allí se bailaba twist en una pista cuyos focos bañaban a los bailarines en luces de colores. Disponía de cabina con dos tocadiscos y un disc jockey encadenaba la música en un todo continuo para no interrumpir el baile. Otros argelinos siguieron la moda, montando discotecas como Río Salado, El Cala y El Pulpo en Cullera con el boom turístico.

La moda de la música encadenada se refleja en las recopilaciones francesas Formidable, una serie de discos de soul en los que se alterna una cara lenta y otra movida, con canciones enlazadas al modo sencillo de los pinchadiscos franceses de aquellos años.

El nuevo sistema de las discotecas cambió las costumbres de las anticuadas boîtes, con sus orquestinas desganadas y las parejas de baile evolucionando por la pista como bailarines de salón o dándose el lote. En las modernas discotecas se alternaban los tiempos de baile movido, con la pista abarrotada, bailando cada cual a su aire, con otros en los que aún predominaba la música lenta para ligar. Ese era el momento mágico de las parejas de enamorados, cuando se apagaban los focos y giraba la bola del estroboscopio y chisporroteaba sobre las parejas plateados destellos de luz.

El triunfo del twist y el auge de las discotecas cambiaron la forma de relación social de las personas en los años 60. Si bien es cierto que los más jóvenes siguieron organizando guateques caseros, con sus discos y sus ponches de frutas, los adultos comenzaron a frecuentar las discotecas, especialmente, en la costa veraniega.

El turismo, que cada año aumentaba exponencialmente en España, hizo el resto, importando usos y costumbres foráneos que el español incorporó de la misma forma que se americanizó en los años 50. En estos años aumenta el consumo de música francesa e italiana; la primera, por ser la que los dueños argelinos de las discotecas ponían durante las sesiones de música lenta en las discotecas costeras, y la segunda, por ser la preferida de los festivales de música: San Remo, Cantagiro, Eurovisión y los Festivales de Benidorm y del Mediterráneo, donde triunfan los mismos cantantes que luego participan en el resto de festivales.


Fuente: Catálogo Exposición Ídolos Pop

martes, 7 de enero de 2014

Del laborismo al thatcherismo

Margaret Thatcher
En los años 70, Gran Bretaña padece la crisis del petróleo de 1973, que se llevó por delante al Partido Conservador de Edward Heath. Hasta la llegada de Margaret Thatcher, en 1979, el Partido Laborista de James Callaghan tuvo que enfrentarse a una desastrosa situación laboral y económica, con numerosas huelgas y desafíos sindicales, el conocido como «invierno del descontento».


James Callaghany
 La década de los años 80 fue enteramente thatcheriana. Pasó del No future de los punkis a la recuperación económica y la paz social, aplicando duras medidas liberales: reducción de la inflación, reforma fiscal y privatización de las propiedades del Estado.

Estos cambios, desde los conflictos sindicales a la bonanza económica y la recuperación de Londres como centro emisor de cultura y modelo de ciudad, como lo había sido en los años 60 con el Swinging London, volvió a darse con la eclosión de la new wave, los clubs de baile y la llamada segunda invasión musical de las listas de éxitos de América y el resto del mundo.


 Fuente: Catálogo Exposición Ídolos Pop

jueves, 2 de enero de 2014

Chimo Bayo: "hemos pasado a ser cultura". Entrevista en Las Mañanas de RNE

Pincha en este enlace para escuchar la entrevista a Chimo Bayo realizada en el programa Las Mañanas de RNE

No te pierdas la entrevista a Lluís Fernández en el programa Hoy empieza todo de Radio 3

Pincha en este enlace para escuchar la entrevista a Lluís Fernández, comisario de la exposición Ídolos Pop realizada en el programa Hoy empieza todo de Radio 3.





Seguimos haciendo la banda sonora de Ídolos Pop

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Recuerda, ha de ser un tema comprendido entre los años 50 y 90 dentro de los estilos Rock, Pop o Disco. La que consiga más "me gusta" durante el mes de enero pasará a la gran final de marzo!



Giorgio Moroder


#ÍdolosPop #RutadelBakalao #ÍdolosDJ

jueves, 19 de diciembre de 2013

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lunes, 16 de diciembre de 2013

La generación Beat

Montgomery Clift
La rebeldía juvenil está ligada a un fenómeno literario y vital, la generación Beat, por entonces muy minoritario pero cuya influencia se manifestó esencial en la evolución de la música pop. Quien la prefigura en el cine es el actor Montgomery Clift, el primero de los ídolos problemáticos del cine.

Como manifestaba Jack Kerouac, en la generación de posguerra había «como una especie de fracaso, un cansancio, por todas las formas y convenciones del mundo…» Y Clift lo personificó en el soldado altruista en el Berlín posbélico de Los ángeles perdidos (1948).

En Advertisements for Myself, de 1959, Norman Mailer escribía que, para el hipster, atemorizado por la amenaza de la bomba atómica: «la única respuesta vital es aceptar los términos de la muerte, vivir con la muerte como peligro inmediato, divorciarse de la sociedad, existir sin raíces, embarcarse en un viaje desconocido en los imperativos rebeldes del propio ser».

Este nihilismo de posguerra y su pasión por el be-Rop y la heroína fue adoptado por los beatniks y, posteriormente, por los rebeldes sin causa que descubrían la libertad sexual, el pacifismo y las drogas alucinógenas a medida que pasaban de una cultura teen al compromiso político contra la guerra del Vietnam y la contracultura, y la sincopada música popular daba paso a una explosión de estilos musicales que hasta entonces estaban contenidos en el rock and roll.

James Dean

Montgomery Clift fue el primero en interpretar ese malestar posbélico: el inconformismo. El nacimiento de una nueva sensibilidad y un tipo de comportamiento sexual, todavía no muy explícito, que hasta entonces habían permanecido en una zona de penumbra, estigmatizado socialmente.

Además, la aparición de Monty Clift anuncia el nacimiento del héroe adolescente (el teenager), con la aureola romántica de un nuevo tipo de ídolo moderno inadaptado a la cultura dominante (el rebelde). Paradoja singular, porque era la primera generación que había crecido en un estado de bienestar en aumento, que disponía de poder adquisitivo para gastar en ocio y tiempo para perderlo gracias a la bonanza económica de la posguerra.



 
Monty Clift es un eslabón que utiliza Hollywood para atraer al público juvenil al cine, potenciando el mito del joven insatisfecho. Un malestar que se manifiesta en su vida dislocada, acuciado por el dilema de aceptar su homosexualidad. Problemática similar a la de James Dean, que también la mantuvo oculta, y cuya insatisfacción traducía el sentimiento de angustia vital tanto en sus tres personajes cinematográficos, como en su vida.

Marlon Brando
Marlon Brando, en ¡Salvaje! (1953), redondearía el héroe rebelde con la indumentaria del motero: chupa de cuero, blue jeans, gorra de plato de los fans de la Harley-Davidson y una actitud cool, típicamente beat. De la película ha quedado una frase mítica que utilizaban los beatnicks de forma irónica. A la pregunta de una de las chicas, «¿Y tú contra qué te rebelas», Johnny, respondía: «¿Te interesa?»




Fuente: Catálogo Exposición Ídolos Pop

viernes, 13 de diciembre de 2013

El Punk, transgresión y evolución musical

Sex Pistols
En los años 50, el adjetivo «punk» se aplicaba a los jóvenes urbanos maleantes y pendencieros; adolescentes sin disciplina ni autocontrol que, como se mostraba en el cine de Hollywood, eran víctimas de la sociedad. En el origen del punk musical como movimiento revivalista, de vuelta al rock duro, simple y primigenio, están los New York Dolls, pioneros del rock sucio, el glam-rock y las formas obscenas, factores que influyeron en los grupos de la primera ola punk.

Malcolm McLaren se interesó por ellos y les produjo su último disco repleto de hoces y martillos, rollo punk, pero ante el fracaso comercial, buscó a un grupo inglés más adecuado para provocar con su desbordante imaginación promocional: los Sex Pistols.


El punk fue una vuelta a los orígenes, a las raíces roqueras de la música joven, y, también, una pseudo filosofía nihilista en forma de revuelta urbana –la enésima– contra las convenciones sociales y las limitaciones que la autoridad y el orden imponen a los jóvenes. En esta rebeldía, se apuntaba contra la música comercial y la estética dominante, con una voluntad transgresora fascista, al utilizar la simbología nazi, de infausto recuerdo para sus padres.

Bono U2
Cambiaba el estilo vestimentario, los pelos y los piercings, pero no las provocaciones contra la moral, el buen gusto y las tradiciones, como ya ocurriera con el rock´n´roll y, posteriormente, con los friquis dadaístas y los grupos del glam-rock. Los punks eran sus herederos directos y reaccionaban con furia contra lo establecido, ante el horror general y la publicidad gratuita que recibían, convertidos por la prensa en la noticia escandalosa del día. También hubo ciertos grupos, como The Clash, que canalizaron su furia en la ideología anarquista, en sintonía con los movimientos okupas, anticapitalistas y antiglobalización.

El embrión se encuentra en los grupos garaje norteamericanos de los años 60 y en los primeros Kinks, Troggs y Who, cuyas canciones contundentes y furiosas marcaron a los Clash y los Ramones, los dos polos opuestos del punk, el primero militante de izquierda radical y el segundo próximo al liberalismo, defensores de la libertad y el individualismo, así como del singular Elvis Costello, que en sus comienzos tenía la furia vengadora del punk mezclada con la nostalgia por el rock de Elvis Presley, de quien tomó el nombre, y la apariencia de Buddy Holly.

Dentro de la simplicidad musical de las bandas de punk, sobresalieron músicos más convencionales como Ian Dury, que mezclaba el rock con el funky y el rap con la música jamaicana. La influencia del ska dio lugar a la honda más gamberra y bailable de Madness, The Specials y Bad Manners, y la fusión con el reggae de Bob Marley tuvo efectos sorprendentes sobre UB40, Third World y The Police, la banda inglesa más exitosa de la new wave y su cantante, Sting, en el más pretencioso líder progre, junto con Bono, de U2.

The Cure
Queda, de fondo, la onda más siniestra y gótica del punk, cuyos máximos exponentes fueron, en su radicalidad, aquellos que permanecieron fieles al nihilismo del ideario punk, aunque no despreciaron ni las ventas ni la promoción en los canales abiertos por la new wave: Joy División, New Order, Bauhaus, Siouxsie & The Banshees y The Cure abrieron el camino a Cocteau Twins y Echo & the Bunnymen.

Durante los años de formación del punk, en plena era de la música disco y los grandes conciertos de los dinosaurios del rock, irrumpe la música reggae y su mayor estrella, Bob Marley, que en pocos años cambió la moda musical y capilar de forma sustancial, como ya lo hiciera en los años 50 el calipso de Harry Belafonte.

Realmente, tanto el calipso como la samba brasileña y el blues son de origen yoruba, procedentes de la Costa de los esclavos, en el Golfo de Guinea, llevados por los esclavos de los pueblos de Nigeria, Benín y Togo. El calipso de Trinidad evolucionó en los años treinta en competiciones de ingenio entre cantantes que rivalizaban en repentizar con elocuencia los versos satíricos más lacerantes, similar a las disputas de versos de los raperos actuales. A menudo eran censurados por las autoridades por indecentes o subversivos. Una continuidad lógica que seguirá con el ska y el reagge.

Fuente: Catálogo Oficial Exposición Ídolos Pop

jueves, 12 de diciembre de 2013

Repaso por la historia del rock valenciano

En Valencia, Los Milos y Los Pantalones Azules ya competían en las actuaciones de radio y las matinales de rock de los domingos del teatro Principal desde 1958. El primero era un trío formado por Emilio Baldoví, Vicente Castelló y Salvador Blesa. Un dato que se repite pero que el propio Raimon ha desmentido es que renunció a ser el cuarto componente de Los Milos, prefiriendo seguir su carrera en solitario, alejado de la música de rock.

Raimon, también de Xàtiva como Bruno Lomas, tenía un estilo similar al de los urlatori de la canción italiana. El «grito», esencial en el nacimiento del rock´n´roll, le distinguía de los demás cantautores y componentes de la Nova Cançó, influidos por la chanson francesa. Similar era el grito de denuncia social del cantautor de origen valenciano Paco Ibáñez, que adaptó a los poetas clásicos y contemporáneos españoles con su particular estilo desgarrado, entre el grito de Raimon, la guitarra de Brassens y la canción religiosa del Pere Duval.

Los Milos ganaron el concurso En pos de la fama, organizado por Radio Valencia, y grabaron su primer epé en 1960 con cuatro rocks cantados en español. Be bop a lula y Baila el rock conmigo se convirtieron en los primeros rocanroles en español que sonaron por la radio con enorme éxito. Actuaron en la costa italiana el verano de 1960, y obtuvieron el Disco de Oro en 1961 por la venta de 1.000 copias, y llegaron a tener un nutrido club de fans de milongas, enfrentadas a las dinámicas, mucho más numerosas y concienciadas.


Las guitarras eléctricas que lucen en las portadas de los discos se las hicieron en una fábrica de guitarras de Massanassa a las que acoplaron unas pastillas. Grabaron dos discos más, y tras su actuación en Valencia junto a Johnny Hallyday, su mánager, Johnny Stark, lo contrató para actuar en el Olympia de París.

Emilio Baldoví, junto a distintos miembros de grupos valencianos, Pipo y Sento, procedentes de Los Diávolos, Lucho, del Quintento de Colores, y Cuco, del Cuarteto 8 Menos Cuarto marcharon a París como los Estrellas de Fuego.

Tras una mala temporada sin contratos ni actuaciones, gracias a un amigo, consiguen actuar en el prestigioso Club de Golf Druot, donde cambió su estrella. Después de actuar en el circuito de clubs y salas de fiestas consiguieron que el dueño del Olympia de París, Bruno Coquatrix, los contratase para actuar, no sin antes grabar un disco con una filial de Barclay, la casa Bel-Air, imprescindible para entrar en el sancta santorum de la música pop francesa, con una versión roquera de Perfidia.

Bruno Lomas puede considerarse como el primer icono moderno de la música pop española, al estilo de los mitos del rock´n´roll. Atrás quedaban Chico Valento, Rocky Kan y Mike Ríos, cuyas carreras o se disolvieron, o tomaron otros derroteros dentro de la música pop.

El granadino Mike Ríos fue uno de los pocos ídolos juveniles que triunfaron en solitario, primero acompañado por Los Relámpagos y luego por Los Sonor. En su etapa roquera, grabó numerosas canciones del repertorio internacional. Popotitos, en la línea de los Teen Tops; baladas de Johnny Hallyday como "Detén la noche" y, tras un apoteósico regreso musical con El río y Vuelvo a Granada, ya como Miguel Ríos, conquistó el mercado internacional Himno a la Alegría, que fue número uno en las listas de medio mundo.


Fuente: Catálogo Exposición Ídolos Pop

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Diseño gráfico e interiorismo de la Ruta del Bakalao

Aunque ha pervivido en el recuerdo fundamentalmente por las novedosas sonoridades que introdujo y por su reivindicación del éxtasis, la Ruta del Bakalao se convirtió, además, en un importante motor económico para la zona y en una espectacular impulsora de las artes. La súbita multiplicación de salas de baile, tanto de nuevo cuño como mediante la rehabilitación de espacios preexistentes, así como la necesidad de promocionar masivamente sus propuestas musicales, aglutinó en torno a la Ruta a un nutrido grupo de diseñadores gráficos e interioristas, que terminaron por definir la estética de toda una generación.

En efecto, las discotecas acabaron por devenir marcas y empezaron a utilizar herramientas de marketing más propias de emporios industriales que de meros locales de ocio nocturno: logotipos, carteles, flyers y merchandising se convirtieron en iconos recurrentes e identificables, en elementos capitales para la singularización de cada oferta y para el mantenimiento de su presencia en la capital, en especial, al encontrarse muchas de ellas alejadas geográficamente de Valencia. Para ello, se recurrió al talento de multitud de artistas emergentes que trajeron consigo las estéticas y tendencias que habían definido a las principales salas de baile del mundo durante la transición de los 70 a los 80.

Dentro del campo del interiorismo, alcanzaron relevancia diseñadores como Nacho Moscardó, que inició su trayectoria en torno a 1974, y cuya obra destacó por su original diseño de luces, por su singular aspecto gráfico y por las influencias del diseño italiano, con resultados eclécticos y barrocos siempre sorprendentes. Chocolate Cream, Triplex, Lucciolato, Dream´s Village u Opera fueron algunos de los locales que dieron fe de su trascendental aportación con el auge del diseño posmoderno.

También capital en este ámbito fue el trabajo de Janfri Design, interiorista valenciano autor de diversos locales de ocio en los 80 y de magníficos diseños hi-tech en la década de los 90: salas como Público, Puzzle, Esplai o Carmen Sui Generis son excelentes ejemplos de su concepción de la arquitectura de interiores, caracterizada por la combinación de materiales sobrios y limpios, con un amplio despliegue tecnológico y con impresionantes proyecciones de luz. Colaboró habitualmente con muchos artistas de otras disciplinas, como Gonzalo Mora o Nacho Ruiz.

Esta decidida apuesta por el diseño como elemento fundamental de la propia propuesta lúdica, partió de los mismos propietarios de las salas: así, Bernardino Solís, socio fundador del emblemático Dúplex y copropietario de un buen número de locales de ocio, encargó a Javier Mariscal y a José Alfonso Morera El Hortelano el diseño de aquel; y Julio Andújar apostó personalmente por traer a Valencia la particular estética de los locales de ocio de la New Wave británica y de la escena underground neoyorquina, fusionando diseños revolucionarios de iluminación y sonido con gráficas de vanguardia en locales como Metrópolis o ACTV.

Numerosos artistas pusieron su talento al servicio de éstas y otras míticas salas, así como al diseño de portadas de discos: tal fue el caso de reputados ilustradores como Daniel Torres, Sento, Micharmut, Manel Gimeno y Mique Beltrán o de diseñadores de la talla de Paco Bascuñán y Quique Company.
 
En el terreno específico del diseño gráfico y la cartelería, destacaron artistas como Eduardo Marín, estrechamente vinculado con la música, la danza y la poética experimental y que dejó su inspirada impronta en el grafismo de discotecas tan importantes como Arena o Chocolate, siendo autor, además, de la gran mayoría de carteles de conciertos internacionales de rock celebrados en Valencia durante la época.
Gonzalo Mora, por su parte, participó en el grafismo de algunos locales emblemáticos, como Público, Carmen Sui Generis o Café Linterna, destacando sobre todo por sus originales tipografías y por la sobriedad formal de sus diseños. Fue muy importante también su labor en el campo de los murales digitales retroiluminados, en locales como Puzzle, 69 Monos o Esplai, en Sueca.

Nacho Ruiz fue un auténtico todoterreno de la movida valenciana: artista, decorador y promotor de fiestas y actividades de ocio, su aportación personal se inicia con sus colaboraciones con la discoteca Arena y continúa en otras salas punteras como Vanessa, Raza, Spook, Alquimia o Apache.
 
El DJ, fotógrafo y artista plástico daBid desarrolló una impresionante trayectoria en los años 80, 90 y primeros 2000, trabajando para empresas y clubes en Valencia, Nueva York y Barcelona, como Etiket, Custo Barcelona, Spook Factory, 69 Monos o Margarita Blue.
 
También destacó por su fecundidad y excelencia la labor del ilustrador Ramón Marcos, autor del diseño original del mítico punky enojado que se convirtió en el emblema de Puzzle, que aportó el mismo estilo de cómic de línea clara —del que había hecho gala en sus historietas para Bésame Mucho y Cairo—, pulcro, preciso y enormemente expresivo, tanto a carteles y flyers, sobre todo, de la discoteca Barraca —aunque fue reclamado también por otras como Chocolate—, como a portadas de discos de bandas locales como la de Julio Galcerá & Mala Seguida.
  
Fuente: Catálogo Exposición Ídolos Pop

martes, 10 de diciembre de 2013

Studio 54, el templo de la música disco

Hasta la disco más pequeña tuvo sus boogie nights, pero donde se vivieron las auténticas noches locas fue en la disco neoyorquina Studio 54. Varios factores la hicieron excepcional: la música que ponían los DJs, los famosos que llenaban la sala VIP del club neoyorquino y la política de entrada al club: los dueños querían que hubiera expectación en la puerta, que la gente suplicara por entrar y que solamente los escogidos por el portero, una mezcla de gente guapa y jóvenes macizos, accedieran a la pista, dispuestos a todo por alternar con los famosos. Y los famosos, por tener carne fresca.


La consigna de Steve Rubell, uno de los propietarios, era: «quiero que todo el mundo sea guapo y divertido». Cuentan que Neil Rogers y Bernard Edwards, del grupo Chic, habían quedado con Grace Jones para producirle su nuevo disco, pero al no apuntar sus nombres en la lista de invitados, el portero no los dejó entrar. Enfurecidos, compusieron Fuck off, trasformada luego en Le Freak, que sonaba en Studio 54 cuando se convirtió en un himno mundial.

En Studio 54 se daba cita la jet set internacional. Eran fijos famosos alcohólicos y pintores veteranos residentes como Truman Capote, Liz Taylor, Liza Minnelli y Dalí, que alternaban con la nueva meritocracia del rock: Mick Jagger y su mujer Bianca Jagger, Michael Jackson y Diana Ross, secundados por Mohamed Ali, Brooke Shields, Warren Beatty, Calvin Klein y Dolly Parton, que una noche de redada tuvo que huir por la escalera de incendios. Triunfar en el escenario de Studio 54 era un trampolín a la fama: allí comenzó su carrera Madonna, Grace Jones estrenó La vie en rose, relanzó su carrera Diana Ross y animaron las noches más turbias Village People y Chic.


En la pista, mientras descendían impresionantes columnas luminosas, giraban los robots y sonaba la mejor música disco del mundo, la gente bailaba enloquecida recortados sobre la imagen del estudio, The Man in the Moon, una Luna que esnifaba coca con una gran cuchara plateada, que se movía rítmicamente. Pero donde realmente se concentraba la acción era en el tercer piso, en la famosa Rubber room, que según cuentan los camareros «era donde las celebridades hacían que Sodoma y Gomorra pareciera una guardería».

La sala VIP, en realidad, estaba en el sótano, con la máquina del millón de Elton John, lugar mítico por ser donde se celebraban las fiestas de los famosos.

Los mayores éxitos que sonaron en Studio 54 fueron I Love the Nightlife, de Alicia Bridges, I Love America, de Patrick Juvet, Let's All Chant, de Michael Zager Band, Y.M.C.A, de Village People, Last Dance, de Donna Summer y Le Freak, de Chic. De allí surgieron los Dj´s que comenzaron a remezclar los discos de los famosos: John Jellybean Benitez, Tom Moulton y Tony Carrasco. El soberbio sonido de Studio 54, parte fundamental de una macrodisco, fue cosa de Richard Long, quien se encargaría de instalar el sonido del Studio 54 de Barcelona, inaugurada el 9 de octubre de 1980.


A los treinta y tres meses de su inauguración, el 4 de febrero de 1980, Studio 54 celebró la muerte de la discoteca más famosa del mundo. Sus dueños, Ian Scharager y Steve Rubell, fueron acusados de defraudar al fisco dos millones y medio de dólares. En el registro que realizó la policía se encontró, escondidos en las paredes, bolsas de basura repletas de dólares y paquetes de cocaína. Pero lo más sorprendente fue que, cuando el FBI le pidió a Rubell los archivadores con las cuentas y los abrieron, en vez de los libros de contabilidad, encontraron un alijo de cocaína. Ese fue el final.

Fuente: Catálogo Exposición Ídolos Pop

Ídolos Pop recibe mas de 15.000 visitas en sólo 10 días

CulturPlaza.com

El Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM) ha batido su récord de asistencia con el proyecto "Ídolos Pop", que ha registrado 15.574 visitas en solo diez días a las tres exposiciones que integran la propuesta, que abarcan desde Nino Bravo hasta Chimo Bayo, pasando por los años 80 y 90.

La Diputación ha valorado así, en un comunicado, el "gran éxito de afluencia" a la exhibición del proyecto, que constituye "la primera gran exposición que un museo le dedica a la decisiva e influyente aportación de los músicos valencianos al movimiento pop internacional".

Los tres días festivos han conseguido los mayores picos de asistencia, con 3.280 entradas registradas en el día de ayer.

El domingo anterior ya se llegó a 2.405 visitantes y el viernes 6 de diciembre, Día de la Constitución, fue el tercer día con mayor afluencia de público, con 2.316 personas.

La muestra, comisariada por Lluís Fernández, permanecerá en el MuVIM hasta el próximo mes de marzo, aunque tal como avanzó María Jesús Puchalt, diputada de Cultura de la Diputación de Valencia, en la presentación de la exposición, si la respuesta del público "vuelve a desbordar previsiones" se prorrogará como ya se hizo en su día con las muestras de Paco Roca y con "Stop Motion Don't Stop".

jueves, 5 de diciembre de 2013

El inicio de la cultura juvenil musical



Cinco años antes de la fulgurante aparición de Elvis Presley en la escena musical, Columbia  había patentado el Long Play, un logro de los ingenieros Peter Goldmark y William Savory de la CBS. En 1948, los anticuados discos tombstones –de una goma-laca endurecida llamada vulcanita– fueron sustituidos por los discos de vinilo y una nueva tecnología, la del disco microsurco, cambió radicalmente la industria musical. Que cada disco tuviera diez surcos por milímetro y una velocidad de 33⅓ revoluciones por minuto permitía a los disco de acetato una duración total de cuarenta minutos. Además, el plástico era irrompible, pesaba diez veces menos que el frágil disco de pizarra y tenía una calidad muy superior. En 1956, CBS conseguía grabar discos en Alta Fidelidad e  imponer la Hi-Fi cuatro años después.

En 1949, su más directa competidora, la RCA Víctor, irrumpió en el mercado con un nuevo formato, el Extended Play de 17cm a 45rpm, que requería un tocadiscos incompatible con el disco de 30cm. La guerra de estándares apenas duró dos años. En 1950, RCA decidió editar LP y en 1951 Columbia incorporó los discos de 45rpm a su marca. El acuerdo compatibilizaba los tocadiscos que incorporaban las tres revoluciones.

Los primeros discos de vinilo aparecieron en España a finales de 1953, editados por la fábrica española de discos Columbia, ajena a la Columbia Broadcasting System norteamericana. De aquellos primeros discos de Bing Crosby y Los Cuatro Ases apenas se editaron 300 ejemplares, como consigna en las contraportadas la misma casa discográfica afincada en San Sebastián. En cuanto al parque de nuevos tocadiscos o pick-up, que acabarían sustituyendo a los viejos gramófonos de 78 rpm y los discos de pasta, cinco años después, no sería mayor en aquellos años iniciales del desarrollismo español. 

El 15 de diciembre de 1955, España comienza a salir del aislacionismo e ingresa en la ONU. Entre 1957 y 1959 se impone el Primer Plan de Estabilización Económica, inicio de la modernización de España. En 1956 se inaugura Televisión Española y en 1957 sale al mercado el primer 600 de la fábrica SEAT. En menos de un lustro, la estabilización y el auge del turismo permite el acceso de las clases medias al disfrute de los nuevos electrodomésticos, entre ellos el ligero tocadiscos de maleta y el transistor, que transformarán la forma de vivir y pensar de la generación de posguerra.

Es el inicio de la llamada revolución juvenil, atribuida al estilo de vida norteamericana y a la influencia de la música moderna, iniciada en 1955 con el rock and roll, y al impacto que causaron el cantante Elvis Presley y los ídolos pop en la mentalidad de los jóvenes españoles. 

Es con el auge del rock cuando aumenta en calidad y cantidad el caudal de imágenes procedentes de películas, revistas de fans, tebeos, cromos, postales, carteles de artistas, y, muy en especial, la televisión –ya por entonces en color en Norteamérica– y las portadas de los discos, impresas en la gama de colores más deslumbrantes que pudieran imaginar los jóvenes de la posguerra.

Con ello, nace una nueva estética popular alrededor de estos nuevos cantantes, tan jóvenes como sus consumidores, que ven en ellos y en sus trepidantes melodías nuevos ídolos con quienes identificarse. Una pléyade de estrellas juveniles que poco tienen que ver con los mitos cinematográficos, fabricados por los estudios de Hollywood para un público adulto y familiar, que contagiaron, como una epidemia, a los jóvenes europeos. Comenzando por los ingleses, seguidos de alemanes, franceses e italianos que se recuperaban económicamente de la dura posguerra gracias a las ayudas del Plan Marshall. 

En cuanto a la juventud española, apenas hubo que esperar unos años, los que van de 1952 –año de la desaparición de la cartilla de racionamiento–, a 1959, comienzo del desarrollismo, que es el año en el que la música pop española despega y se inicia la revolución juvenil, que anduvo paralela al desarrollo económico y social de la sociedad española.